NACIERA LA CULPA
EN MEMORIA DE LUIS G. FRANCO
"PUS LUEGO Y PA´ QUE EDA"
...
Que tengo yo que no tienen los demás humanos
Ni siquiera el mundo entero,
Con sus aves y sus flores perfectas
Habitando desde siempre y para siempre.
Me pregunto ¿Qué tendré?
Y pasó los años, pase muchos años respondiéndome eso,
Sin pensar quizá que habría respuestas,
Pero jamás la indicada
Será que me engañe entre teorías que salían de la nada,
Será que mi vida fue todo menos vida,
Tal vez.
La duda es mi única certeza,
Y es esa certeza es la que me deja un poco de fe
Por que la vida, tan fiel y traicionera
No me enseño a aprender,
No me dijo que había que construir mi propia tumba,
Y yo decía, que lo haga Dios, que lo haga Dios,
Y Dios cruzado de brazos me esperará como a todos,
Con una tarjeta que contendrá lo que necesite escuchar,
Porque en la vida aquello estaba regado por el infinito
Tan esparcido que mis brazos no alcanzaban a tocar.
Esta historia no tuvo principio señores,
Pero el consuelo es que tampoco tendrá fin,
Será un expediente guardado en el aire
Sin número ni código
Solo con un titulo
Inventado con imaginación, tan autentico
Que hará que mi publico, mis dos o tres públicos
O hasta en la intimidad yo mismo
Sepa simplemente que existí.
"La flor purpura"
¡Viva México! o ¿Vivo México?
Parece que nos hemos olvidado del verdadero sabor del mexicano, de esa escencia que conduce al verdadero personaje, al humilde, al que no se “raja”, al valiente, al trabajador, al compadre, al amigo.
Y México solo volverá a ser México si nos volvemos a convertir en aquel ser real, el de la gloria y la lucha, y no a la de armas, sino a la mayor revolución de todas, a la de la dignidad. Y solo así gritaremos “Viva México” con honestidad, y solo así los colores verde, blanco y rojo ondearan con fuerza en lo alto de las astas sin ningún remordimiento.
Es así mis estimados lectores que México no necesita palabras de aliento, sino acciones, nuevos héroes cotidianos que necesitan salir de nosotros mismos, porque México es perfecto, bello, puro, colorido y manifiesta millones de adjetivos más.
México no es nuestro México, nosotros somos de México, y como tales, nuestro trabajo es por México. Pero nuestro país es tan noble que no desea nada, nunca lo ha hecho, pero si agradece con creses la humildad, el amor y la pasión por él. México, único e inigualable no incita más que a simplemente amarlo.


